[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

4 de junio de 2011

(Algunas) Orquídeas de Sierra Morena

Terminó el grueso de la temporada de orquídeas de 2011, y no quisiera dejar pasar la oportunidad de poner algunas fotillos de las distintas especies de plantas de esta familia que he podido ver este año por Sierra Morena. No ha sido gran cosa, pero en términos generales la cordillera mariana no es especialmente rica en orquídeas, y además hay que añadir que no he podido prestarles toda la atención que me hubiera gustado.

Encabezo intencionadamente esta entrada con la flor de Ophrys scolopax, de una belleza extremadamente sofisticada, a la que incluso podríamos calificar de geométrica. Sus sépalos forman una composición triangular de la que sobresalen lateralmente dos pétalos, a modo de afiladas antenas; y, aunque no se aprecia en la foto, el labelo –que se estrecha mucho hacia la punta- termina en un reborde replegado hacia adelante. Tampoco se ve el “pico” que forma el ginostemo (de donde al parecer viene su nombre, que lo compara con la cabeza de la becada Scolopax rusticola), y que contribuye también al juego de formas que protagoniza esta flor.

.. Una belleza distinta, basada en la sencilla elegancia, es la de Cephalantera longifolia, cuyas flores blancas se alternan hacia un lado y otro en la verticalidad del tallo verde. Muy bien distribuida por bosques de toda la Sierra, es la única especie que llevo vista hasta la fecha creciendo bajo eucaliptos.

Pero ciertamente los tonos rosados y morados son los que predominan en la orquidioflora serrana. La especie más común y mejor distribuida es, probablemente, Ophrys tenthredinifera; sus flores rosadas adornan incluso las cunetas y orillas de carreteras y caminos, como esta que crecía junto al río Despeñaperros en Jaén.

Por supuesto, no por ser abundante es menos bonita; aquí va el detalle de una flor cordobesa que, como en todas las Ophrys, imita el diseño del cuerpo de las abejas y abejorros para atraerlos y utilizarlos para su propia polinización, un auténtico timo sexual que hasta la fecha les ha sido bastante efectivo.

Pariente cercana es, a pesar de su notoria diferencia de color, otra planta frecuente en Sierra Morena: Ophrys lutea. Son pequeñas y a veces cuesta verlas, aunque por lo general su color amarillo las delata entre el verde de la hierba inverniza.

Aunque, para pariente discreta de ambas, no hay mejor ejemplo por estos pagos que Ophrys speculum. Además de ser chiquitina, su coloración es de las menos llamativas de entre las orquídeas, si bien el “espejo” que le da nombre reluce bien bonito en las distancias cortas, especialmente en los días lluviosos como en el que está hecha la foto. El aspecto general de la planta con sus flores me resulta de lo más simpático, aunque ello es obviamente algo muy subjetivo, y de hecho no creo que sean muchos los abejorros que estén de acuerdo conmigo tras haber visitado infructuosamente a alguna de ellas…

Y, siguiendo con las especies comunes, saltamos otra vez de género para reparar en Orchis champagneuxii, otra de las especies mejor distribuidas por nuestros montes. Hay variedad de intensidad en su coloración, así como en las manchitas del labelo, que pueden estar ausentes dando a la flor un aspecto liso, o bien aparecer en forma de máculas algo difuminadas, como la de la imagen siguiente.

Las campañonas con más manchas llegan a ser muy complicadas de distinguir de Orchis morio, conocida como satirión manchado. Es una preciosidad de orquídea, bastante complicada de ver en Sierra Morena. Me hizo mucha ilusión toparme con ésta en el Monte Burguillos.

También muy localizada y escasa en nuestra cordillera es Orchis langei, a la que hasta la fecha he localizado en los robledales onubenses de la sierra de Tentudía y en castañares de Constantina (Sevilla); de este último lugar es la siguiente planta:

Y aquí el detalle de una flor, con sus sépalos alargados lateralmente que le dan un característico aspecto orejudo…

Una de mis orquídeas preferidas es la que se conoce como “flor de los hombrecillos”, por motivos evidentes (no le falta ni siquiera la churrilla!). Al mirar dentro del casco que forma la unión de sépalos y pétalos parece hasta verse una inquietante sonrisa…

Este es el porte típico que presenta Orchis italica, que suele ser frecuente en prados, dehesas y claros entre matorral o arbolado. Sus flores varían de un color casi blanco al rosa intenso, y cuando encontréis alguna no dejéis de acercar a ella la nariz, pues presenta un delicioso aroma a vainilla.

Cambiando de género, pero siguiendo con las flores que presentan labelo antropomorfo, nos topamos con la más grande de nuestras orquídeas. Y es que Barlia robertiana es conocida también como orquídea gigante, ya que puede llegar a medir hasta el metro de altura. En esta especie los “hombrecitos” aparecen más orondos que en la anterior, y además van vestidos… Las flores también son olorosas, aunque su aroma no me resulta nada agradable. Es escasa en la Sierra en términos generales, si bien resulta relativamente común en los terrenos calcáreos con matorral a caballo entre la zona sur de la sierra de Hornachuelos (Córdoba) y la Sierra Morena sevillana, como el valle del Retortillo -de donde procede la siguiente-.

Los Limodorum son conocidos por llevar un “estilo de vida” diferente al de casi todas las demás orquídeas, ya que no realizan fotosíntesis, sino que se nutren de materia vegetal en descomposición (es decir, son plantas saprófitas, como aquellas que estudiábamos en el cole); incluso se piensa que podrían ser parásitos, algo que hasta la fecha no está confirmado del todo. Limodorum abortivum abre sus flores hacia arriba, a modo de boca de ballena, presentando un peculiar aspecto.

Menos agraciado es su pariente Limodorum trabutianum, y más escaso en Sierra Morena que el anterior. El de la foto crecía en el entorno del Cerro del Hierro, que creo es su única localidad conocida en la provincia de Sevilla. Ambos Limodorum son complicados de localizar, debido a sus colores discretos y a que crecen dentro de bosques.

Termino esta relación cambiando de género para fijarnos en dos especies frecuentes. La primera de ellas, Serapias lingua, presenta un labelo cuyo color y forma le han dado justamente su apellido latino; es orquídea común en Sierra Morena, especialmente en herbazales y pastos de la mitad occidental.

Y para el final he dejado a Serapias parviflora; espero que esta excesivamente discreta planta me perdone, pero he de decir que me resulta –y con abrumadora diferencia- la más sosa de cuantas orquídeas pueblan la Sierra… Para mi desazón, ha sido la única especie que he podido ver en la provincia de Huelva este año, tanto en mi tierra (de donde es la de la foto) como en otros espacios, como Doñana. Espero poder dedicarles más tiempo a las orquídeas onubenses la próxima temporada.

Me gustaría cerrar esta entrada con una recomendación bibliográfica: Guía de campo de las orquídeas silvestres de Andalucía, de Manuel Becerra y Estrella Robles, editado por La Serranía en 2009. Lo mejor, además de las fotografías, son los útiles mapas, así como un apartado de distribución afortunadamente centrado -y con cierto detalle en muchos casos- en nuestra Comunidad Autónoma, siendo una muy buena herramienta para adquirir una perspectiva general de la orquidioflora andaluza. Su precio (12 €) lo hace aún más atractivo.

..

Un saludo al que haya llegado hasta aquí

2 comentarios:

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